9/10/16

K&SFilms

ciencia

Ovación en Venecia para la película "El Clan"

Con una ovación de cuatro minutos. Así fue recibida El Clan, la película de Pablo Trapero en su función de gala de anoche en el Festival de Venecia, en una Sala Grande colmada. La emoción se notó en cada sonrisa nerviosa, en cada abrazo y beso en que se fundieron Trapero, Guillermo Francella y Peter Lanzani, las caras visibles del filme que a estas alturas es el éxito mas rápido del cine argentino en su historia, con más de 2.000.000 de entradas vendidas hasta el sábado. "Estoy profundamente conmovido, me encanta que el público reaccione aquí de esta manera. Cuando yo hago una película lo que busco es que el espectador salga emocionado. Lo que pasó aquí esta noche es impresionante. Hoy me desperté a las 6 de la mañana y no me pude volver a dormir", contó Trapero a Clarín, aún dentro de la Sala Grande, rodeado de caras conocidas como las de Benjamín Vicuña, Pampita, Luciano Cáceres, Nicolás Repetto y Florencia Raggi, quienes presenciaron la proyección. También estuvieron Bérénice Bejo y su marido Michel Hazanavicius, protagonista y director, respectivamente, de El Artista (2011). El Clan es la primera película argentina en competir por el León de Oro de Venecia desde que hace 17 años La nube, de Pino Solanas, ganó la Osella de Oro a la mejor música. Quizás por eso Francella parecía que estaba viviendo el sueño del pibe. Lo acompañaban su esposa y su hija, y no cabía dentro de su smoking. Según comentó, es el único que se quedará por Italia hasta que finalice La Mostra. Agustín Almodóvar, hermano menor de Pedro, de la productora El Deseo, que comparte con él y con Esther García, debe estar acostumbrado a estas reacciones de efusividad del público. Pero igual, un poco más con los pies en la Tierra, analizó que "las cosas no son por casualidad". Y agregó: "Uno toma sus riesgos, es cierto, pero con la intervención de la suerte se llega al público como lo hace El Clan. Estamos orgullosos de haber trabajado con Trapero y con K&S". Precisamente Matías Mosteirín, de esa productora argentina, confió que "el teléfono de Vicente Canale, el vendedor internacional, no para de sonar. Estamos recibiendo ofertas de Ingaterra e Italia, la película ya se vendió a Francia, Alemania, Corea". Y el productor Hugo Sigman opinó que "Pablo necesitaba una producción fuerte, a la medida de sus necesidades, y estamos orgullosos de habérsela podido dar". La Sala Grande tiene una capacidad para unos 1.000 espectadores y, a falta de telón, tiene unas cortinas de voile blancas. Las entradas para la gala costaron 32,50 euros. El camino a la alfombra roja había sido, digamos, algo entre fastuoso y un tanto exuberante, pero por disposición del Festival. La Mostra les ofreció seis automóviles especiales para recorrer los cien metros que separan al Hotel de ese lugar. Tras caminar por allí con música argentina de fondo ( Encuentro con el diablo, de Seru Giran, que aparece en la película) y posar para las cámaras, subieron a la terraza del Palazzo del Cinema para un coctel. Y luego bajaron directamente a ubicarse en la primera fila de una especie de superpullman. Se sentaron, de izquierda a derecha, Pablo Trapero y su mujer Martina Gusman, Guillermo Francella junto a su esposa, Peter Lanzani y Tini Stoessel, famosa por su papel en Violetta pero en este caso presente para acompañar a su novio. Cuando terminó la proyección, se encendieron las luces y los reflectores apuntaron a la delegación. Por la disposición de la sala, quienes estaban en la platea debieron levantarse, girar y dirigir sus aplausos hacia lo alto del cine, donde Trapero, Francella y Lanzani no hacían otra cosa que mostrarse profundamente emocionados. Y sonreían. No podían hacer otra cosa. Tras las felicitaciones, todos se dirigieron a GQ, donde fue la fiesta tras la gala. Allí hubo otro coctel en una terraza con una vista de lujo hacia al mar Adriático, donde la bebida de la noche fue el Prosecco, un vino blanco italiano. Peter Lanzani se había bajado del avión al mediodía y tomado una lancha taxi. Luego se pegó una ducha y fue directo a la conferencia de prensa. "Habia venido dos veces ya, la primera sólo con una cámara a confirmar lo lindo que es Venecia. La segunda, con Tini en uno de los días libres de su gira. Ahora acá estoy, dispuesto a emocionarme con este increíble Festival", dijo. Disfrutando cada instante de lo que le pasa, siempre sonriente y con cero divismo, Peter aseguró: "La verdad es que estoy relajado. ¡Pasará lo que tenga que pasar! Obvio que hincharemos por lo mejor, pero para mí ya estar acá es como ganar. Me quedo muy poco tiempo, hasta el martes. Me encantaría quedarme hasta el final del Festival de Venecia y recorrer Italia, pero estoy con la tele y el teatro". El joven actor nunca se separó de su novia, que revolucionó también la alfombra roja. Hacía un tiempo que no se veían, ya que ella está de gira por Europa (se tomó un jet privado desde Viena para acompañarlo). La jornada había comenzado temprano en Venecia, con las proyecciones para la prensa y los acreditados (Ver Dos filmes que...). No todas las películas en competencia tienen dos, sino una, y El Clan tuvo dos. Mientras esto sucedía, Trapero y Francella daban notas en el exclusivo hotel 4 Fontane. Terminadas las primeras entrevistas, almorzaron frugalmente allí mismo, y partieron a la conferencia de prensa. Antes, en una salita previa, con lunch y bebidas, los recibió Alberto Barbera, presidente del Festival, quien dialogó sostenidamente con cada uno de la delegación. En el camino bromearon con que Peter usaba "una de las camisas del gusto de Trapero", y Lanzani pedía, siempre en broma, un traje, ya que fue el único que no llevó uno puesto ante la prensa. La sala estaba colmada, y las preguntas demostraron que interesaba saber más sobre la historia de los Puccio y el momento histórico que retrata la película. Tras pasar por el photo call -ante el pedido de los paparazzi posaron todos juntos, y por separado-, siguieron con notas hasta las 17, cuando se dirigieron al Hotel Excelsior, donde están alojados, se cambiaron, pasaron por el coctel que organizó el INCAA, con la presencia de la presidenta del organismo, Lucrecia Cardoso, y Bernardo Bergeret, responsable de Asuntos Internacionales del INCAA, y después, sí, de regreso al Excelsior para ir hacia la Sala Grande, donde comenzarían a ilusionarse.    

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