12/10/16

Generales

León "está en el mapa de la biotecnología”, afirma Hugo Sigman

Diario Digital de León ha entrevistado, en exclusiva, al hombre de negocios de moda en la ciudad. Su compañía mAbxience ha revolucionado el Parque Tecnológico con un proyecto ambicioso que aspira a crear 170 puestos de trabajo en León. “Para emprender un proyecto hace falta tener un sueño”. Esta cita de la entrevista podría servir de carta de presentación para uno de los principales empresarios de Argentina. Ahora, Hugo Sigman ha desembarcado en León con su empresa biotecnológica mAbxience. Ubicados en el Parque Tecnológico, en una planta de 16.000 metros cuadrados destinados al desarrollo y producción de biosimilares, la compañía busca crear empleo en el campo de la Biotecnología en la ciudad. En la entrevista que a continuación reproducimos, Sigman, CEO del Grupo Insud, nos cuenta sus experiencias hasta llegar a León de la mano de mAbxience, sus intenciones en la ciudad y reflexiones en torno a la biotecnología. Usted ha dirigido empresas de sectores muy diversos ¿Cómo puede un hombre de negocios abarcar compañías tan distintas como, por ejemplo, una dedicada al mundo del cine y otra de investigación farmacéutica? A pesar de tratarse de iniciativas pertenecientes a ámbitos independientes, al final, en el emprendimiento lo que cuenta es creer en los proyectos y volcar en ellos todo nuestro esfuerzo, conocimiento y pasión para lograr que, ya sea en el ámbito cinematográfico o farmacéutico, tu contribución aporte un valor a la sociedad. Usted llegó a España huyendo de la dictadura militar argentina, ¿cómo fue aquella experiencia? Dejar mi país, Argentina, en 1977 y trasladarnos a España fue doloroso pero como siempre en nuestra vida las dificultades abren nuevas posibilidades y fue así como, con mi esposa Silvia, y desde Barcelona decidimos arrancar el proyecto para la creación del Grupo CHEMO. Esto supuso un gran cambio en nuestras vidas y también el inicio de un nuevo proyecto familiar y profesional. Ustedes ya tienen plantas en Argentina, Uruguay o Suiza, ¿por qué mAbxience ha decidido instalarse en una ciudad como León? El grupo Chemo tiene hoy 14 plantas en distintas partes del mundo. Cuatro localizadas en España y de ellas dos en León: León Farma y mAbxience, quien además tiene otra planta en Argentina con una capacidad insuficiente para satisfacer las necesidades futuras del mercado. Estábamos analizando donde construir otra planta para mAbxience y surgió la posibilidad de comprar una compañía biotecnológica que había comenzado a construirse en León con un muy buen diseño pero que por problemas económicos no pudo progresar. mAbxience es una compañía con un fuerte compromiso de globalidad y un plan de internacionalización que hace unos años decidimos reforzar. Europa, España y, en concreto León, se nos presentaron como el mejor lugar para hacerlo. España es un país que conocemos muy bien que es parte de nuestra identidad y que ha sido testigo de todo el proceso de desarrollo del grupo y de nuestra familia, ya que es donde fundamos CHEMO -matriz de mAbxience- en 1977, y en donde nuestra familia creció con un hijo, dos nietos y dos más en camino nacidos en España. Algo parecido nos sucedía con León,  ciudad que nos ha tratado muy bien y en la que siempre nos hemos sentido muy cómodos, vinculados con la comunidad y apoyados por las autoridades desde que instalamos León Farma en el año 2007. En otras entrevistas que le han realizado siempre ha apostado por un modelo híbrido de negocio que mezcle lo público con los fondos privados ¿Es trasladable este modelo a León? Soy un firme defensor de la colaboración público-privada y no sería coherente si no intentase trasladar este modelo a mis negocios. Es perfectamente aplicable a León buscando cooperaciones con la Universidad y los ámbitos científicos de la ciudad. ¿Cuántos puestos de trabajo tienen intención de crear en la ciudad? Mantenemos un gran compromiso con la generación de empleo, la promoción y retención del talento local. León Farma tiene hoy 156 trabajadores. En la planta de mAbxience, en concreto, empezamos con 10 empleados y hoy somos más de 60. Además, esperamos seguir aumentando el equipo con profesionales de todo el mundo y, por supuesto, de León, para lo que hemos alcanzado un acuerdo de colaboración con la Universidad de León que tiene una carrera de biotecnología. De esta manera, también contribuimos activamente a que no haya fuga de talento. Nuestras estimaciones apuntan a que el número de empleados alcanzará los 170 cuando la planta se encuentre a pleno rendimiento. ¿Qué espera encontrarse en León? ¿Le han dado una buena acogida los leoneses? León es una ciudad en la que siempre nos hemos sentido muy cómodos. Desde la adquisición de la planta de mAbxience en mayo de 2014, la ciudad se ha convertido en un eje fundamental para esta línea de negocio. No podíamos haber recibido una mejor acogida por parte de los leoneses, a quienes queremos hacer formar parte de nuestra actividad en la ciudad. Nos sentimos muy orgullosos de que nuestra presencia aquí contribuya a hacer crecer la región, a dinamizar su tejido empresarial, a poner a León en el mapa de la biotecnología y a aumentar el peso que estas actividades tienen en el PIB nacional. ¿Qué mensaje enviaría a un joven que está iniciando un proyecto emprendedor? Para emprender un proyecto hace falta tener un sueño. En este sentido, se requiere un gran esfuerzo y mantener un fuerte compromiso en todos los pasos del proceso, desde la planificación, pasando por la puesta en marcha y hasta la ejecución del mismo siguiendo la teoría pero también prestarle atención al “olfato propio”. A menudo los biosimilares suelen confundirse con los medicamentos genéricos, ¿cuál sería la principal diferencia que encontramos entre ambos? Yo pienso que los biosimilares van a ser los genéricos de los productos biotecnológicos originales. Ya cada vez más agencias como EMA  y otras en el mundo van instaurando el concepto de fingerprintlike. Esto significa que hoy es posible, por el desarrollo de nuevos y sofisticados métodos analíticos, determinar que el producto biosimilar es exactamente igual al original como lo es un genérico convencional. En verdad muchas de las trabas que se ponen a los biosimilares tienen razones solamente económicas que impiden la competencia y la reducción del precio de estos medicamentos. Sucedió lo mismo cuando aparecieron los genéricos hace 40 años. Es probable que en el futuro se requiera para aprobarse un producto biosimilar que este sea fingerprint, pruebas preclínicas en animales y estudios clínicos reducidos. Esta idea es sostenida porque si se analizan diferentes lotes de producción del producto original existe una mediana variabilidad y se encuentran  diferencias entre ellos que no influyen en la actividad terapéutica y que no obligan a realizar nuevos estudios clínicos complejos. Los biosimilares tienen su campo de trabajo en áreas terapéuticas como la oncología o la hematología, ¿qué aplicaciones tienen los biosimilares que ustedes desarrollan? Los biosimilares que hoy estamos desarrollando tienen indicaciones en hematología, artritis reumatoide, oncología y enfermedades infecciosas. ¿Qué nuevos biosimilares piensan producir próximamente? Tenemos seis productos en desarrollo en las áreas terapéuticas que en la pregunta anterior le mencioné. Su equipo profesional está compuesto por especialistas de muchos campos: médicos, investigadores, ingenieros, analistas, expertos en gestión empresarial… ¿Es difícil coordinar a un grupo tan heterogéneo? Todas las industria modernas son interdisciplinarias y esta no tiene dificultades especiales para que la conducción sea muy compleja. Por el contrario, hay un enriquecimiento mutuo por el intercambio de experiencias y conocimientos. Su compañía comenzó su recorrido en 2009 y siempre ha apostado por los biosimilares ¿Puede explicarnos la razón de esta decisión? mAbxience nace en 2009 como la división de biosimilares de Grupo CHEMO y creo que su nacimiento responde perfectamente a lo que es CHEMO a día de hoy; un grupo con un fuerte compromiso de liderazgo, que apuesta por la innovación, el dinamismo y la sostenibilidad. Por eso vimos tan claro que queríamos estar presentes en el mercado de los biosimilares, porque era un sector relativamente nuevo y con un gran potencial de crecimiento y de contribución social, al que teníamos mucho que aportar gracias a nuestro conocimiento y experiencia.  Usted afirma que su objetivo es que algún día el cáncer pueda ser una enfermedad crónica. Se sigue progresando en las investigaciones y se están cosechando resultados, no obstante todavía queda mucho trabajo hasta el punto de cronificar el cáncer ¿Qué se necesita para llegar a este punto? ¿Se atrevería a vaticinar cuándo se logrará esta meta? ¿Tiene el cáncer fecha de caducidad? Cronificar el cáncer, sin duda, sería uno de los mayores logros en el ámbito de la investigación. Sin embargo, vaticinar sobre cuándo podría alcanzarse esta meta sería poco riguroso ya que es algo que por el momento, desgraciadamente no sabemos. Pero podemos ser optimistas porque hay muchos pacientes con cáncer que hoy se curan o que viven muchos años más de lo que se vivía hace 20 años. Hemos progresado mucho y los esfuerzos y logros del I+D avanzan a pasos agigantados. La biotecnología consiste en aplicar la tecnología a los procesos biológicos, ¿es la biotecnología uno de los trabajos que tendrán más presencia en un futuro no muy lejano? Los últimos datos proporcionados por Asebio el pasado mes de julio apuntan a que la biotecnología ya representa casi el 8% del PIB español. Es una industria que crece a gran velocidad y cuya relevancia en la sociedad es cada día mayor. Por ello, todo apunta a que cada vez tendrán un mayor peso los profesionales del sector. ¿Cuál es el techo máximo que se puede poner la biotecnología como ciencia? Es impensable imaginar hoy cual será el techo. Ya existen hoy plantas modificadas con técnicas biotecnológicas que son fábricas limpias de proteínas, plásticos o medicamentos. Por biotecnología se pueden producir biocombustibles a partir de la celulosa. Confiemos en la bondad y en la inteligencia de los científicos para que, usando técnicas biotecnológicas, seamos capaces de ayudar a que los seres humanos vivan más y mejor en armonía con el medio ambiente.

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