6/6/17

Mundo Sano

Generales

Expertos piden por nuevas herramientas contra vectores

"Se necesitan nuevas herramientas para el control de enfermedades transmitidas por mosquitos". Esa fue una de las conclusiones del II Encuentro Internacional sobre Dengue, Zika, Chikungunya y Fiebre Amarilla, organizado por Mundo Sano -una fundación privada de Grupo Insud, cuyo CEO es el Dr. Hugo Sigman-, que contó con el auspicio de Chemotecnica y la Red Latinoamericana de Control de Vectores. Es que esta problemática ocupa y preocupa a los expertos. El Zika, Dengue, Chikungunya y Fiebre Amarilla son enfermedades virales transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, cuando pica a una persona infectada y luego a una persona sana. Como no existe una vacuna contra estas enfermedades, a excepción de la fiebre amarilla, es fundamental controlar la presencia de los mosquitos y sus criaderos. Tanto en el caso de Dengue, como Zika y Chikungunya, estas enfermedades tienen un comportamiento similar al comienzo del período clínico: fiebre, cefalea, dolores articulares y musculares. Además, cada una de ellas tiene una serie de manifestaciones que las diferencian. El Dengue presenta fiebre habitualmente más alta, así como dolores musculares más fuertes. Puede complicarse cuando cae la fiebre y se debe prestar atención a los signos de alarma, como el sangrado. La Chikungunya, además de una fiebre más alta, presenta un dolor en las articulaciones más intenso y afecta manos, pies, rodillas, espalda. Puede llegar a incapacitar (doblar) a las personas para caminar y realizar acciones tan sencillas como abrir una botella de agua. El Zika no presenta rasgos particularmente característicos, pero en la mayoría de los pacientes se observan erupciones en la piel y conjuntivitis. Además se ha demostrado su capacidad para afectar al sistema nervioso pudiendo ocasionar Sindrome de Gillán.-Barré, meningoencefalitis y malformaciones congénitas, como microcefalia. Los programas de control vectorial buscan disminuir las poblaciones de estos mosquitos (vector) mediante la eliminación de sus criaderos. Al tratarse de un mosquito doméstico, sus principales criaderos son los depósitos y recipientes artificiales que puedan contener agua al menos una semana. Por ese motivo, el control debe orientarse a la reducción, destrucción o el manejo ambiental de estos elementos, durante todo el año, como así también trabajar en las variables socioculturales y urbanas que rodean a estas problemáticas. El encuentro mostró así que las metodologías tradicionales de reducción de criaderos, mediante eliminación y control con larvicidas y biolarvicidas, no son suficiente para atacar esta problemática. "Se necesitan nuevas herramientas ya que los métodos tradicionales de control han mostrado un éxito limitado debido a la complejidad de la sociedad actual: densidad poblacional en los centros urbanos, falta de planificación urbana, capacidad de los centros de salud así como la naturaleza compleja de las metodologías tradicionales de los Programas de Control Focal y el aumento a la resistencia a los insecticidas", destacaron en el encuentro. Y se puntualizó en que hoy no existe una sola herramienta que garantice el éxito de los métodos de control del manejo efectivo de las poblaciones de Aedes aegypti. "Las formas tradicionales deberían contemplar la integración de las nuevas metodologías".

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