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China, el destino al que todos quieren llegar

Un retrato gigantesco de Eva Duarte vestida de gala, el acta de casamiento entre ella y el General y varias fotos de Carlos Spadone con su admirado Perón y sus caniches en Puerta de Hierro, convierten a las oficinas de ese grupo empresario en un paseo en el tiempo. Hay más fotos que muestran a Spadone en distintas etapas de su vida, siempre en China y con varios de sus presidentes. Como titular de la Cámara de Comercio entre China y Argentina, Spadone asegura que allá entienden que en Argentina existe una democracia con tres poderes independientes y gente que piensa distinto aún en el mismo gobierno. "El problema para ellos no es ese, sino nuestro grado de incumplimiento. Nos ven poco serios, sin compromiso, que improvisamos y, además, los subestimamos", confiesa mientras trabaja contra reloj en la agenda del sector privado y en la delegación que acompañará al presidente Macri el próximo 14 de mayo en la que ya se anotaron unos 100 empresarios con ganas de dar el primer paso en negociaciones en las que hay que tener paciencia hasta ver los resultados. China define la relación con Argentina como una sociedad estratégica: es nuestro segundo socio comercial después de Brasil con una balanza que es deficitaria para la Argentina. Los Spadone fueron los primeros en llevar vinos a China y los únicos en abrir una operación industrial que continúan con socios locales. Sergio Spadone vivió 14 años en Beijing y exporta vinos de sus bodegas argentinas y de otras marcas. Cuenta que nos reconocen por el tango, Messi y Maradona. El Papa aún no es popular. Nuestros vinos, tampoco. "Las ventas están por detrás de Chile por culpa del arancel de 14% en el embotellado y 20% en el vino a granel, mientras nuestros competidores entran libremente por los tratados de libre comercio", dice Sergio. Y advierte: "Es cierto que Chile llega sin aranceles a China, pero los chinos les mandan autos, zapatos y todo tipo de manufacturas". Obvio: para el tejido industrial de la Argentina, es una amenaza. Techint, con una planta de terminación de tubos que producen en Japón; Arcor con una oficina comercial que lleva productos desde Argentina y otros de Bimbo de México, son casi las únicas radicadas allá. Biogénesis Bagópan (una empresa del Grupo Insud, cuyo CEO es Hugo Sigman), es un caso aparte. Se instaló con una planta para la vacuna antiaftosa con el máximo nivel tecnológico. Claro que debe comprar la cepa de la vacuna al gobierno chino por US$ 10 millones. Ese paso, demora su puesta en marcha. Por cierto, la distancia entre nuestra presencia y la de Brasil, en la que es la segunda economía del mundo, es superlativa. Un dato: los brasileños contabilizan una joint venture con una firma china para fabricar aviones. Spadone remarca que el cambio de modelo económico en China implica un movimiento en la localización de empresas: envía las de menor sofisticación a ciudades del interior y las tecnológicas y de servicios, que requieren una mano de obra especializada, hacia las grandes capitales. "Buscan que la población rural deje la tierra para encarar una enorme transformación a través de la mecanización agrícola en grandes extensiones para alcanzar un salto productivo. La gente se muda a las ciudades y consume más", dice. El embajador Diego Guelar envió una lista de 38 productos, visualizados como una oportunidad para los argentinos. Y pidió una delegación que, en vez de revolotear alrededor del Presidente y los funcionarios, se dedique a concretar negocios. Pero, ¿qué busca China? Construir centrales nucleares vía el coloso CNNC, más presencia en Vaca Muerta, terminar las represas de Santa Cruz y una planta de urea en Tierra del Fuego. Ofrecen créditos concesionales, a largo plazo y tasas bajas. Argentina lleva como carta de negociación el millonario déficit en la balanza comercial bilateral y una larga lista de concesiones ya otorgadas a Beijing.

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