11/10/16

Grupo Insud

Generales

Charlas de quincho con empresarios

Héctor Timerman al ver que la conexión con Cristina de Kirchner se demoraba decidió adelantar el brindis. Un delicioso prosecco selló esa tarde de sol el encuentro entre los artistas, operadores culturales como Oscar Smoljan (Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén) y Marcela, su mujer; el diplomático uruguayo Carlos Alejandro Barros; galeristas como Renos Xippas y los coleccionistas que llegaron a Venecia para acompañar a Distéfano entre ellos, Hugo Sigman, CEO de Grupo Insud y su esposa Silvia Gold, Andrés Brun, Joaquín Rodríguez, Juan José Catáneo Andrés Buharde y el peruano Alfredo Barreda. En el ambiente internacional y sofisticado de la Bienal, las charlas entre Adriana Rosenberg (Fundación Proa), Victoria Noorthoon (Museo de Arte Moderno porteño) y la galerista Orly Benzacar se movían como peces en el agua. Los sacerdotes del arte tejen y destejen la gloria de los artistas en estas charlas. Más allá del talento, que no se discute, se explicó el arribo de otros tres argentinos al núcleo de la Bienal: Ernesto Ballesteros, Eduardo Basualdo y Ana Gallardo. Se supo entonces que Teresa Anchorena, el Faena Arts Center y el Museo de Arte Moderno favorecieron la presencia argentina. Anchorena era directora de la Secretaría de Cultura nacional (en tiempos de De la Rúa) cuando lo invitó a conocer Buenos Aires al curador general de la Bienal veneciana el nigeriano Okwui Enwesor. Años más tarde el curador regresó invitado por el Faena y, finalmente, Noorthoon recomendó a los artistas. Los memoriosos recordaron que Enwesor habló en varias charlas en Buenos Aires de las tensiones entre los países desarrollados y subdesarrollados, el arte poscolonial, las expresiones políticas la supremacía de los discursos hegemónicos y las posibilidades de emancipación. Sus ideas no han cambiado y hoy rondan por la megamuestra de su autoría: "Todos los mundos futuros". El tema de las esculturas de Distéfano, el hombre y el límite del dolor que puede soportar sin perder su condición humana, no es ajeno al del nigeriano Enwesor. Pero lo cierto es que la victimización del hombre no es un tema fácil de retratar y las obras del argentino se destacan en medio de la marea del arte politizado, que hoy es moda y él ya realizaba en la década del 70. Varios artistas acompañaron a Distéfano, además de su mujer, la dramaturga Griselda Gámbaro y la curadora María Teresa Costantín. Allí estaban Zulema Mazza, Fermín Eguía Tomás Espina, Héctor Médici y su hija Sofía, Laura Kalauz Martín Di Girolamo, Liliana Porter, Max Gómez Canle, Sebastián Gordín, Adriana Lestido, Marta Minujín y su marido economista, Juan Carlos Gómez Sabaini. Para la despedida, Magdalena Faillace invitó a Distéfano, un grupo de artistas y unos pocos allegados a una comida en un restaurante frente a La Fenice, remate digno para la semana de charlas de quinchos.

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