10/10/16

Grupo Insud

Generales

“El empresario es indispensable en la sociedad para generar valor”

Hugo Sigman, CEO del Grupo Insud: “La política deja una sociedad dividida”, en la Argentina, dice el empresario, titular del grupo Insud, quien representó al país en Mónaco. Hugo Sigman y su esposa Silvia Gold encabezan el grupo Insud, que comenzó en 1977 en una oficina en España, que llamaron Chemo. Hoy Chemo es un conglomerado farmacéutico que exporta sus productos a 100 países y que está bajo la batuta de Leandro, el mayor de los tres hijos del matrimonio. Bajo el paraguas de Insud hay actividades que facturan en conjunto 1.400 millones de dólares por año: están diversificados, además, en biotecnología, industria editorial, turismo y producción cinematográfica. En Mónaco, el rol de Sigman como coproductor de Relatos Salvajes levantó no poco revuelo. Entre los representantes de 56 países había otros dos empresarios farmacéuticos. Pero ninguno había competido por el Oscar. –Se vienen las elecciones. ¿Cómo imagina la Argentina de los próximos años? –Viví muchos años en España y quedé impactado por la fórmula que hizo que España se desarrollara. Lógicamente hubo un factor económico muy importante, que fue el ingreso de España al Mercado Común Europeo, que le generó un recurso muy importante. Pero hubo un factor político, que duró muchos años, que fue pensar en grande. En un momento se lo llamó el Pacto de la Moncloa. Pensar en grande significa juntarse por los intereses importantes, estratégicos, del país. No te quiero hacer nombres ahora, pero imagino 15 o 20 personas de distintos partidos políticos que hoy están enemistadas y estoy seguro de que si los juntás en una mesa, tienen muchos intereses en común. Me imagino una Argentina donde confluya la gente que tiene más puntos en común de lo que hoy se supone que tienen y que confluyan en los grandes temas de desarrollo de nuestro país. –Una concertación. –Es indispensable una concertación política. Es muy difícil que se logre estabilidad en el modelo sin esta concertación. Hace falta que participe el Gobierno, el sector sindical, el sector empresario. Hoy está dividido el sector sindical, el sector empresario, están divididos los políticos. El país se dividió. Están divididas las familias, están divididos los amigos. Es un país donde lamentablemente no hemos sabido construir un ideario común. Me parece que es indispensable. Si quiero imaginar un país un poco mejor, creo que esto es fundamental. Sigman fue elegido “Empresario del año” por un jurado de empresarios, ejecutivos y consultores y que estuvo integrado por Daniel Novegil (Ternium), Carlos Miguens (MBH), Juan José Aranguren (Shell), Miguel Kozuszok (Unilever), Enrique Alemañy (Ford) y Gerardo Bartolomé (Don Mario). También formaron parte Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), Marcos Galperín (MercadoLibre), Martín Migoya (Globant), Carlos Rozenkrantz (San Andrés), junto con Miguel Kiguel, Sergio Berensztein, Clarisa Estol, Santiago del Sel y Santiago Bilinkis. –¿Qué rescata del gobierno de Cristina Fernández? –El Gobierno tuvo una primera etapa, a mi modo de ver, extraordinaria. Conjugó la macroeconomía con la microeconomía y pensar en los que menos tienen. Lo que hizo en materia de derechos humanos fue muy importante. Lo mismo que el apoyo a las ciencias y a la cultura, un posicionamiento internacional independiente. Fue muy importante defender a los más necesitados, instrumentar la Asignación Universal por Hijo y la mejora en las jubilaciones. –¿En qué se equivocó? Sostuvo algunas medidas económicas por razones políticas. Hubiera sido mejor que algunos ajustes se hubieran hecho, y no se hubieran mantenido por razones políticas. –¿Cómo cuáles? Un ejemplo son las subvenciones a algunos servicios que hacen que las empresas no inviertan, que estén quebradas. Hoy tenés todas las empresas de servicios públicos a las que les va muy mal, porque son empresas que no tienen rentabilidad. Es un ejemplo de algo que yo hubiera hecho distinto. –¿Y los empresarios? –Creo que fue ganando un gran prejuicio por el empresario. Creo que hay empresarios buenos y malos. Pero creo que el empresario es indispensable en la sociedad para generar valor. No creo que la generación de valor la pueda hacer sólo el Estado. En ese sentido, creo que se requiere una relación distinta. No digo una relación privilegiada, el Gobierno tiene que ser equilibrado. Pero creo que la percepción que hoy hay es que el empresario ha ganado mucho dinero, que se lo ha llevado afuera. Creo que otro tema que merece reflexión es la relación con el campo; me parece que no se comprende bien, no se conoce bien lo que es la actividad económica del campo argentino. El que sí comprendió mucho fue Julián Domínguez mientras fue ministro de Agricultura. El no sabía, porque no venía de esa actividad, y comprendió. Una persona positiva para el trabajo con el campo. Pero ahí también hay un gran prejuicio, hace falta limar algunos prejuicios que van a ayudar a toda la sociedad. –Decía que la sociedad está dividida. ¿Es una herencia que nos deja el Gobierno? –No diría que el gobierno de Cristina Fernández deja una sociedad dividida. Diría que la política en su conjunto deja una sociedad dividida. Hay mucho políticos que hablan de unificar, pero siempre y cuando se esté en contra de Fulano de Tal. No es, en mi modo de ver, una unificación muy creativa. La política argentina deja una gran división. Me parece que esta generación deja un saldo negativo, en ese sentido. –¿Hay una burguesía nacional? –Creo que hay una base, que hay muchísimos empresarios extraordinarios. Hay cosas que no se conocen, todo lo que pasó con el mundo de Internet, de tipos como Globant, MercadoLibre, Despegar.com. El otro día me enteré de que la Argentina exporta en servicios 6.000 millones de dólares. Accenture busca 1.000 personas, otro tanto E&Y, porque tienen más demanda de servicios por la calidad de los profesionales quienes, dicho sea de paso, me dicen que salen de la UBA, que venden servicios de auditoría, de asesoramiento. Eso es venta de cerebros y no se comunica que la Argentina exporta servicios profesionales por 6.000 millones de dólares. Son auditores, servicios legales, son 6.000 millones de dólares. Y la Argentina los vende. Es información que no vi en ningún lado, me enteré que buscan gente, tienen más demanda de lo que encuentran. Que la Argentina esté vendiendo ésto a Europa y EE.UU. es una cosa insólita. El tema de cuidar un poco más la actividad empresaria, me parece, ayudaría mucho al país.

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