Me desempeño en distintos ámbitos
empresariales, como el químico-farmacéutico,
la industria cultural y las actividades
forestales y agropecuarias. Desde
esa condición he participado y disfrutado
con orgullo de la recuperación económica
y social del país iniciada en 2002.
Como argentino, me congratulo de que
nuestro país se encuentre mejor armado
que en otras épocas ante las amenazas de
la crisis económica internacional. La combinación
virtuosa de crecimiento económico,
balanza comercial internacional
favorable, superávit fiscal y fuertes reservas
en divisas, permite afrontar las dificultades
con buenas perspectivas.
No obstante, en las últimas semanas,
a partir de lo que se dio en llamar “la crisis
del campo”, el cariz que ha tomado la
situación económica y política en nuestro
país ha comenzado a preocuparme. En
realidad, creo que la crisis del campo puede
tomarse como referente de un fenómeno
más general, ya que de su manejo y resolución
podrá discernirse el modelo de país
al que nos dirigimos.
Desde mi punto de vista, el actual
conflicto del campo tiene un doble origen.
Uno, ideológico, que determina cómo ve
el gobierno al campo, por un lado, y qué
derechos le adjudica éste al Estado, por
otro. El segundo factor es obviamente económico.
Ambos están entrelazados.
El ideológico, latente durante años,
comienza a evidenciarse en la crisis de
2001 como resultado de la aplicación de
retenciones a las exportaciones de cereales
y derivados bovinos (ver cuadro, pág.
16) para mejorar las cuentas fiscales (1) y
para lograr que los precios internos de
los alimentos no resulten influenciados por
los precios internacionales, de modo de
garantizar el acceso de la mayoría de los
ciudadanos a la alimentación. Esta política
afectó la rentabilidad del sector agropecuario,
una parte del cual –minoritaria, pero
importante– considera que el Estado no
tiene derecho alguno a entrometerse en sus
negocios ni a apropiarse de parte de sus
beneficios. Clara y clásicamente, una confrontación
entre un modelo más estatista y
otro más liberal de la economía.
A raíz de estas diferencias, el diálogo
entre el gobierno y el sector agropecuario
se fue dificultando y por momentos llegó
a ser casi inexistente. Predominó entonces
la confrontación, abonada en los prejuicios
y las “fotos” del pasado.
Aunque tanto en la Secretaría de Agricultura,
en el Servicio Nacional de Sanidad
y Calidad Agroalimentaria (SENASA)
como en el Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA) los funcionarios
conocen perfectamente la realidad presente
y tienen una visión moderna del campo,
desde el inicio de las diferencias entre la
dirigencia rural y el gobierno predominó
en este último la caracterización histórica
del peronismo sobre el sector: ideológicamente
reaccionario, insensible a las
necesidades de los demás y tecnológicamente
atrasado. En la dirigencia rural, por
su parte, comenzó a circular la idea de que
nos dirigíamos a un modelo estatista, con
riesgo de mayor intervención del Estado,
incluso sobre los derechos de propiedad.
En consecuencia, el gobierno decidió su
política para el sector casi en solitario, sin
consultas ni acuerdos con los ruralistas.
Esta percepción ideológica mutua desembocó
Esta situación de no-diálogo, no-consulta,
en definitiva de no-análisis en
detalle de las circunstancias y objetivos
particulares y generales determinó, en los
hechos, que en los últimos seis años en “el
campo” se generaran tanto ganadores
como perdedores económicos.
Por lo tanto, para analizar el conflicto y llegar
a soluciones de mutuo beneficio es
necesario realizar una apertura de lo que se
llama sector rural, empezando por dividir
la palabra agropecuario. Un resultado ha
sido el obtenido por el sector agro y otro el
del sector pecuario. Con el aumento del precio
de los cereales y sus derivados industriales
–aceites y biocombustibles– el agro
ha tenido muy buena rentabilidad, a pesar
de las retenciones. Pero el sector pecuario,
leche y carnes bovinas, ha tenido un pésimo
resultado económico.
También es necesario diferenciar
entre “productores”, ya que existen grandes,
medianos y economías rurales familiares.
Les ha ido mejor a los primeros y
peor a los últimos. Otra división necesaria
para el análisis es entre zonas de producción
agraria o pecuaria: en las zonas
centrales los resultados han sido mucho
mejores que en las marginales, donde los
rendimientos por hectárea son mucho
menores y los costes, principalmente de fletes,
mucho mayores.
Determinar quiénes han sido los perdedores
en los últimos años es importante,
porque ésa es la causa de la inusual unidad
que mostró el sector agropecuario en este
conflicto.
Algunos ejemplos. Para sujetar los precios
internos, el gobierno concibió el mecanismo
de fijar el precio de venta de los productores
agrarios y pecuarios a los
industrializadores y comercializadores. Para
la carne y el trigo, el precio fijado al productor
fue menor que los precios de exportación,
menos retenciones. En el caso de la carne, en
el mercado internacional el precio de la “cuota
Hilton” trepó en los últimos años de 8.000
a 18.000 dólares por tonelada; el de los cortes
convencionales subió por su parte de 2.000
a 3.000 dólares por tonelada. Pero debido al
mecanismo de precios, el productor pecuario
no disfrutó de esos aumentos, de los que
se apropiaron los frigoríficos. Tanto, que
varios de ellos se cotizaron y vendieron a buen
precio a capitales brasileños (2).
En el caso del trigo de exportación,
85% de la producción cotiza al precio FAS
(free alongside sheep), menos la retención.
El productor agrario vende a los molinos y
acopiadores al precio fijado por la Secretaría
de Comercio y luego cobra un subsidio
igual al 85% de la diferencia entre el
precio FAS, menos retenciones y el precio
que le pagaron. Este subsidio lo paga la Oficina
Nacional de Control Comercial Agropecuario
(ONCCA), con demoras de hasta
180 días. Sin embargo, los exportadores
compran al precio interno fijado para el
trigo y cobran al precio FAS, menos retenciones.
De este modo, alrededor de 250
millones de dólares por año quedaron en
manos de los pocos exportadores autorizados
(uno de los reclamos de los productores
agrarios es la apertura del registro de
exportadores) y no en los bolsillos de los
productores, ni en la recaudación fiscal.
Para la soja, girasol y maíz la retención
a la exportación del poroto y el grano
es un 4% mayor que la del aceite y cerca
de un 20% más que la de los biocombustibles,
pero el precio de compra al productor
es siempre el de exportación del poroto o
el grano. Teniendo en cuenta que en el caso
de la soja se exporta como aceite el 50%
de lo producido y que la exportación de biocombustibles
redondea ya los 200 millones
de dólares anuales, la transferencia de
ingresos no resulta menor.
Estos tres casos hacen que tanto el
productor agrario como el pecuario afirmen
que perdieron injustificadamente
frente a otros sectores. Muchos de ellos
entienden y hasta comparten las intenciones
del gobierno, en particular la de mantener
accesibles los alimentos al conjunto
de la población, pero señalan que fueron
instrumentadas de un modo tal que los
beneficiarios no resultaron ni ellos ni la
administración.
Hay otros factores para considerar. En los
últimos seis años se produjo un cambio radical
en el mapa productivo argentino: la sustitución
de tierras dedicadas a la ganadería
por la agricultura, impulsadas por la mejor
rentabilidad de ésta. Un resultado, entre otros,
es que en Argentina el número de cabezas
bovinas se mantiene más o menos estable, en
alrededor de 55 millones desde hace 20 años,
mientras en el mismo período Brasil pasó de
65 a 190 millones de cabezas.
En el partido de Bolívar, centro de la
provincia de Buenos Aires, la superficie
sembrada para agricultura pasó de unas
10.000 hectáreas promedio entre 1984 y
2003, a 180.000 hectáreas en 2007, sobre
un total de 500.000 hectáreas. La ganadería
pasó a ocupar las zonas bajas del partido
y a compartir con el agua de inundación
casi la totalidad de la superficie con
esas características. En el partido de San
Miguel del Monte, provincia de Buenos
Aires, tradicionalmente ganadero, el avance
de la agricultura –principalmente la soja–
sobre los campos de loma y media loma
determinó que ahora el 30% de las mejores
tierras de engorde se destine a la agricultura
o la chacra. La ganadería bovina se
ha ido concentrando en zonas de campo de
inferior calidad. Lo mismo ocurre en otros
partidos de la Cuenca del Salado y en varias
zonas del país, con el siguiente peligro
futuro de una pérdida general de calidad de
la producción argentina de carne bovina.
La ganadería desplazada se ha ido
concentrando en estos últimos años en las
zonas bajas de los campos agrícolas y en
áreas llamadas marginales, es decir no
aptas para la agricultura: noroeste y noreste
argentinos (NOA, NEA), Patagonia, sur de
San Luis, etc. Independientemente de cualquier
medida tomada por el gobierno hasta
hoy, la actividad pecuaria es menos rentable
que la agricultura y de inversión de
capital más prolongada; por tanto menos
financiada por instituciones bancarias. En
esas zonas el primer ternero se obtiene
de una vaca con tres o cuatro años y
durante ese período el capital se mantiene
sin rendir. Los suelos de esas regiones tienen
posibilidades de mejorar –en algunos
casos implantando pasturas subtropicales;
en otros con silos, etc.– lo que les
permitiría pasar de zona de cría, la actividad
menos rentable de la ganadería, a producir
novillitos terminados. Pero para esto
último debería determinarse una política,
hasta hoy ausente.
El otro fenómeno novedoso de estos
últimos años es que el 60% de los animales
se terminan de engordar en feed lots,
una actividad rentable para los que la combinan
con la producción de maíz.
Es necesario dedicar un párrafo a los
productores de leche, los tambos, cuya
situación es dramática. Con el precio actual
al productor, lisa y llanamente éste pierde
dinero. Y cuanto más pequeño es, más
pierde. Es por eso que día a día los tambos
van cerrando; otros apenas sobreviven y
algunos, los muy grandes o los que tienen
explotaciones mixtas con agricultura, van
tirando. Al igual que con la carne en los primeros
años de la gestión Kirchner, se consiguió
fijar un precio interno de la leche y
sus derivados, pero últimamente hay quejas
de los consumidores, ya que los precios
sugeridos por el gobierno no se aplican. La
industria, por su parte, no tiene una situación
floreciente, a pesar del incremento del
precio de la leche en el mercado internacional.
Resumiendo, para el sector lechero
la política gubernamental ha derivado en
tamberos arruinados, usinas lácteas en pérdidas
y consumidores insatisfechos.
La combinación de precios relativos
entre la agricultura y la ganadería dedicada
a carne o a leche y las medidas tomadas
por el gobierno pensadas para favorecer el
acceso de los ciudadanos a esos alimentos,
hacen que la actividad ganadera en
general sea no ya menos rentable, sino
deficitaria. Este sector ha sido el gran perdedor
y ésa, más allá de toda ideología, es
la causa de su gran fastidio con la realidad
y con el gobierno.
Debe decirse que antes de la crisis,
en 2007, el gobierno intentó una corrección
y anunció compensaciones para los
productores de carne, leche y trigo por aproximadamente
500 millones de dólares,
medida recibida de un modo positivo. Pero
a causa de las características de funcionamiento
del Estado,
Representados principalmente por la Federación
Agraria Argentina (FAA), los
333.000 pequeños productores del país, que
cubren el 53% del empleo rural y trabajan
23,5 millones de hectáreas –el 13,5%
del total de las explotaciones– estuvieron
en principio identificados con el gobierno
anterior y confiaban en el actual. Comenzaron
a recelar de las autoridades porque
la promesa de crear la Subsecretaría de
Desarrollo Rural y Agricultura Familiar no
se concretaba, porque los fondos prometidos
no llegaban, porque no les otorgaban
cargos en dependencias gubernamentales
y porque no se concretaba un conjunto de
medidas administrativas –como el Monotributo
Social para la Agricultura Familiar–
que les permitiría formalizar la actividad
económica y disponer de cobertura médica,
acceder al sistema jubilatorio, etc. Acabaron
por dejar de ser aliados del gobierno.
En esas circunstancias y en ese clima,
el gobierno decidió modificar las retenciones
y anunció en marzo pasado, poco
antes de la cosecha, un nuevo sistema
móvil, por el cual subían las de la soja y
apenas bajaban las del trigo y maiz.
El sistema propone un gran cambio.
Limita la ganancia aunque el precio internacional
de la soja suba y hace imprevisible
el mercado de futuros, entre otros
problemas. Es evidente que hubiera sido
mejor consensuarlo previamente y acompañarlo
con anuncios positivos para los sectores
rurales más frágiles. Pero la urgencia
recaudatoria y la mutua desconfianza impidieron
el diálogo.
El cambio en el régimen de retenciones
llegó además en un momento en que los
costos de la producción agraria estaban cambiando.
Hasta fines de 2006 los costos eran
bajos debido a las subvenciones del gobierno
a los combustibles y a un control efectivo de
los precios de fertilizantes y agroquímicos.
Pero en 2007 esa tendencia comenzó a revertirse,
a causa del relajamiento en el control
de precios: hoy es difícil, si no imposible,
encontrar el gasoil al precio indicado por el
gobierno, por ejemplo. Entre los fertilizantes,
la urea duplicó su precio; el fosfato diamónico
y el herbicida más usado –el gifosato–
casi lo triplicaron. Los fletes subieron,
al punto que transportar desde el campo al
puerto el producto de una hectárea de maíz
(aproximadamente 8 toneladas), cuesta casi
lo mismo que producirlo. La inflación llegó
al campo.
A nuestro entender, lo señalado sucintamente
hasta aquí ha sido el factor determinante
del paro agrario. Las distintas posiciones
ideológicas, más los perdedores
–tanto a causa de la realidad como por las
medidas del gobierno– catalizados por una
medida anunciada en un momento inoportuno,
acabaron por enfrentar a la gran
mayoría del sector rural con la administración
Kirchner. Sin embargo, esta confrontación
ha dejado un elemento positivo.
En el momento de escribirse este artículo,
mediados de abril, el gobierno y el
ruralismo se habían sentado a hablar, aunque
el diálogo encontraba dificultades.
Se discutían medidas de corto y largo plazo,
es decir, se estaba comenzando a rediseñar
la política para el sector.
Se habían anunciado ya incluso
algunas medidas que a nuestro modo de
ver mejoran lo existente: creación de la
Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agri-
cultura Familiar; exclusión de los pequeños
productores de las nuevas retenciones;
subvención de los fletes para distancias
mayores a 450 kilómetros; ampliación del
cupo exportador de carne y precios fijos
para trece cortes de carne populares; facilitación
del cobro de las compensaciones,
entre otras.
Es de esperar que los acuerdos se
sigan ampliando y se atenúe al menos el
espíritu de confrontación, ya que falta bastante
para llegar a lo sustancial de esos
acuerdos. Entendemos que hay que pensar
en una serie de medidas, además de las ya
anunciadas por el gobierno, para destrabar
el conflicto y poner el sector a producir
en armonía con el conjunto del país. Ninguna
de ellas es novedosa, pero todas son
necesarias:
Si estas y otras medidas discutidas
entre el ámbito agrario y el gobierno se
concretaran, Argentina podría al fin combinar
el incremento de su actividad agropecuaria
con el acceso a los alimentos del
conjunto de los ciudadanos. Y, no menos
importante, acabar con la absurda y paralizante
contraposición campo-industria;
interior-Capital Federal.
En su discurso de asunción, la presidenta
Cristina Fernández convocó a los
argentinos a aunar esfuerzos con la mirada
puesta en el Bicentenario, en 2010. El conflicto
rural puede dejar como hecho positivo
la experiencia común de evitar enfrentamientos
innecesarios y la posibilidad de
optar entre todos por un modelo de estímulo
a la actividad agropecuaria. ?
Sobre CHEMO (www.chemogroup.com)
Medio: La Nacion
Fecha: 19/02/08
Probarán una vacuna local contra el cáncer
Después de más de 13 años de trabajo, un equipo multidisciplinario, formado por investigadores de las universidades de Buenos Aires y de Quilmes, del Instituto Roffo y el hospital Garrahan, de la Academia de Medicina y de la compañía argentina Elea, se ubica en la vanguardia de las investigaciones más innovadoras contra el cáncer: en los próximos meses iniciará un estudio internacional que pondrá a prueba los efectos de una vacuna desarrollada en el país contra tumores de pulmón.
Se trata de un ensayo clínico “de fase III”, la última etapa exigida por las autoridades sanitarias antes de que se pueda solicitar la aprobación de un producto farmacológico. Intervendrán 760 pacientes de la Argentina, Brasil, Cuba, India, Malasia y Singapur, con la posibilidad de que más adelante se incorporen pacientes europeos.
Los detalles de este proyecto lo convierten en una verdadera prueba de cómo pueden colaborar la empresa privada y el aparato público de investigación. El Laboratorio Elea apostó al know how de investigadores argentinos y contribuyó con gran parte de la financiación, y éstos hicieron desde el diseño del fármaco hasta el de su aplicación clínica. La investigación está incluida dentro del Programa de Areas estratégicas de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
"En un país latinoamericano, es algo singular. Un hallazgo", subraya el doctor Daniel Alonso, director del Laboratorio de Oncología Molecular de la Universidad de Quilmes e investigador del Conicet.
El grupo lleva adelante varias líneas de trabajo que intentan atacar la enfermedad residual en cáncer. Entre ellas, el desarrollo más avanzado es esta vacuna llamada "terapéutica"; es decir que, si bien estimula el sistema inmunológico, no previene la enfermedad, sino que está pensada para complementar las técnicas convencionales de tratamiento.
Como suele ocurrir, la idea de diseñar una vacuna que pudiera estimular la respuesta inmune contra las propias células tumorales surgió de una conversación. "Se sabe que en todo cáncer hay una reacción inmunológica, pero ineficiente -cuenta el doctor Hugo Sigman, titular de Elea-. En una ocasión, durante una visita a dos centros de La Habana que son socios nuestros, el de Inmunología Molecular y de Ingeniería Genética, nos preguntamos de qué forma podíamos hacer que el sistema inmune atacara eficazmente al tumor. Y allí surgió un blanco molecular, un antígeno que en algunos casos sólo se encontraba en las células cancerosas. Visto a la distancia, fue un proyecto utópico."
Privilegio inmunológico
El proceso que condujo hasta aquí progresó paso por paso y no estuvo exento de los obstáculos propios de toda investigación ambiciosa.
"En la primera publicación, mostramos que el compuesto no era tóxico -detalla el doctor Leonardo Fainboim, investigador superior del Conicet y director del Centro de Inmunogenética del Hospital de Clínicas-. Luego hicimos una fase II en cáncer de mama, y describimos por primera vez que la vacuna desata una respuesta celular antitumoral. Eso nos permitió avanzar."
Según explica el investigador, es muy difícil atacar el tumor porque se transforma en un sitio inmunológicamente privilegiado. "En ese sentido, creo que una de las cosas importantes es que podamos modificar la respuesta inmune local para quebrar ese privilegio", agrega.
El producto elegido para este ensayo en gran escala es un anticuerpo monoclonal (producto de la fusión de un linfocito B de ratón con una célula tumoral humana, lo que permite obtener anticuerpos idénticos, porque son producidos por un solo tipo de célula del sistema inmune) que se comporta como una vacuna: estimula la actividad inmune contra un blanco molecular específico (gangliósido), que en este caso está presente en las células del cáncer pulmonar.
Los resultados de estudios clínicos preliminares realizados en el país, a lo largo de los cuales se les inyectaron a varios cientos de pacientes 15 dosis de este compuesto cuyo nombre científico es antiidiotipo 1E10 cada 15 días son, según los investigadores, alentadores.
"Tenemos ensayos publicados en pacientes con alta chance de recaída después de un tratamiento estándar, como por ejemplo cirugía de melanoma o cirugía, quimioterapia y eventualmente hormonoterapia en cáncer de mama -explica la doctora Gabriela Cinat, directora del área de melanoma y sarcoma del Servicio de Oncología Clínica del Instituto Angel Roffo-. A estos pacientes se les realiza el tratamiento convencional, luego del cual sabemos que en algún momento la enfermedad va a progresar. Nuestra intención es frenar esa evolución, que no es poco, considerando el pronóstico. En un trabajo que publicará en breve la Asociación Americana de Oncología Clínica, realizado en 40 pacientes con melanoma, 20 con cáncer de mama y un número similar con melanoma avanzado, aunque el ensayo inicial estaba planeado para seis meses, los pacientes terminaron vacunándose durante dos años. A pesar de que no es un grupo homogéneo, lo que podemos decir es que tenemos resultados muy alentadores y un promedio de sobrevida mucho mayor al esperado. Ahora se necesitan estudios controlados."
Una enfermedad crónica
Sin efectos adversos de importancia, la vacuna se dirige contra un blanco molecular específico más abundante en las metástasis que en el tumor primario, algo muy conveniente si se tiene en cuenta que será utilizada como complemento de las terapias convencionales.
"Nosotros apuntamos a disminuir la carga tumoral antes de iniciar el tratamiento inmunológico -explica Cinat-. Hay que aclarar que éste no es un tratamiento infalible, pero que esperamos que pueda ayudar a mejorar la expectativa de vida de los pacientes. En las pruebas previas hemos tenido algunos que no han recaído teniendo todas las condiciones para hacerlo. Pero nosotros no los consideramos curados, sino que los llamamos «largos sobrevividores»."
"Una de las esperanzas con el cáncer es poder convertirlo en una enfermedad crónica -concluye Sigman-. Pensemos en la hipertensión: los pacientes que la padecen no pueden curarla, pero la mantienen bajo control. No pienso que ninguno de los tratamientos que estamos probando eliminen la enfermedad. La persona seguirá estando enferma, pero nuestra pretensión es que tenga mejor sobrevida y mejor calidad de vida."
Por Nora Bär
http://www.lanacion.com.ar/988554
Sobre Puerto Valle Hotel
Medio: Diario la Republica
Fecha: 11/02/08
Puerto Valle, un paraíso que se nutre de un lujo al natural
Una estancia de 24 hectáreas es hoy un remozado hotel que promueve la belleza natural. Esteros, el lago, el río al alcance de los viajeros son parte de una oferta que combina la naturaleza con la estadía placentera.
En un rincón paradisíaco, a pocos kilómetros del acceso a Ituzaingó, emerge la estancia Puerto Valle que, sumergida en un hábitat completamente natural, muestra la exuberancia de una construcción acondicionada a las necesidades del más exigente turismo nacional e internacional. Un lujoso hotel de seis habitaciones distribuidas en dos cascos destinados a los huéspedes y otros tantos a actividades como la cría de yacarés, conforman 24 hectáreas de naturaleza viva que exhibe tradicionales ejemplares de árboles distribuidos en una vegetación propia de la zona.
Una delegación de periodistas de la capital correntina fue invitada a participar de una mini gira que reunía el único propósito de conocer las instalaciones del Hotel de Esteros Puerto Valle, lo que fue posible gracias a la gestión de la Subsecretaría de Turismo de la provincia que dispuso de un móvil para tal fin. Ya allí y tras tres horas de viaje, el asombro, la sorpresa y la admiración fueron los principales condimentos de la aventura.
Luciana Salaün, gerenta de Marketing & Comunicación; Martín Álvarez, director de Operaciones y Federico Cortés, coordinador general de Actividades, más el acompañamiento de la directora de Turismo de Ituzaingó, Viviana Metifogo, fueron los encargados de recibir a la prensa y abrir las puertas de un mundo paradisíaco que dio gusto conocer. Cada uno, desde su área, mostró y comentó las bondades de un espacio natural en el que el “viajero experimentado” –como lo califican al turista– puede disfrutar del confort en un espacio naturista, con el lago de fondo que fue formado con el funcionamiento de la represa Yacyretá.
Una boutique natural
El hotel cuenta con seis habitaciones, cuatro de luxe, una dúplex suite y un bungalow junto al río con plunge pool, dispuestas con las características y comodidades, todas en una estructura edilicia basada en la antigua construcción de la estancia que data del año 1880. Los dormitorios están equipados con aire acondicionado, personal bar, caja de seguridad digital, conexión a internet inalámbrico wi-fi, teléfono por DDI, secador de pelo. Los artículos de blanco cuentan con sábanas de algodón egipcio, duvet, toallas y batas del mismo algodón de procedencia egipcia, menús de almohadas. Y para el esparcimiento televisores de pantalla LCD en suite y bungalow. Los valores por día oscilan entre 185 y 305 dólares.
En materia de servicios, se ofrecen masajes en la habitación, personal multilingüe, lavandería, planchado, lustrado de calzado, traslado, emergencias médicas, limpieza dos veces al día, depósito para equipaje, room service y picnic basket. Los amplios espacios también cuentan con otros beneficios para el visitante como una sala de lectura –denominada Library Lounge–, dispuesta con un televisor LCD, reproductor de DVD, con selección de películas y una gran chimenea.
Pero los espacios van mucho más allá que las paredes de las lujosas habitaciones, ya que los corredores con mosquiteros pueden ser destinados al relax, como así también las silletas y sombrillas distribuidas en los alrededores. Muy cerca, estructurales candelabros adelantan una mágica noche a la luz de artesanales velas. El lugar cuenta además con un restaurant gourmet y bar, un estar al aire llamado La Palapa, La Matera –un espacio diseñado para compartir el ritual del mate–, una piscina con hidromasaje frente al río. Una bodega situada en un subsuelo, corona una estratégica distribución de ambientes.
También el amplio predio al natural cuenta con una huerta, un quincho, un muelle y playa privados, como así también una lancha. “Las variedades de árboles y los sonidos de las aves que conviven en espacios abiertos crean un ambiente ideal para el relax. La proximidad a los Esteros del Iberá, el río Paraná, la producción local de forestación, la granja de yacarés y la selva, son algunos de los atractivos de una región que tiene todo para descubrir....”, reza la presentación de un hotel que tiene mucho para seguir mostrando y ofreciendo.
www.diariolarepublica.com.ar
De andar cansino, con el cigarrito que armaba con una sola mano, cayéndole de los labios -hasta que el dibujante Morris lo cambió por una pajita, lo que le significó un reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud, el cowboy animado más famoso del cómic cabalgará por los parajes de Mendoza, Jujuy y Salta, y por los interiores de un estudio que construirán en Buenos Aires. Es que los productores y el director de Lucky Luke, como por ahora se titula la película, encontraron en aquellas provincias argentinas las comodidades y la estética suficientes como para aventurarse a rodar una superproducción de varios millones de dólares en nuestro país.
La película será hablada en francés, y la poderosa UGC, casa productora, que también distribuye filmes y es dueña de muchas salas de cine, está detrás del proyecto. La empresa local K&S (www.ks-films.com) brindará los servicios de producción.
Oscar Kramer, que como productor participó de La lección de tango, Plata quemada y De eso no se habla, con Marcelo Mastroianni, cuenta que "lo lógico, por una cuestión de escenarios y homenaje a las películas de cowboys, era filmarla en los Estados Unidos, o en España, donde ya se han hecho westerns. Pero los productores vinieron a la Argentina, hicieron una búsqueda de locaciones, y ya en los últimos tres meses vino todo un equipo, en dos oportunidades".
Entre ellos, el director, James Huth, quien tuvo un éxito de cinco millones de espectadores con Brice de Nice (2005), comedia que protagonizó Jean Dujardin, el "nuevo" Lucky Luke. También, el productor Ives Marmion, de la casa de producción UGC, el director de fotografía, el diseñador de producción Pierre Queffelean -quien trabajó como supervisor de arte en Siete años en el Tíbet, rodada en Mendoza--el vestuarista Olivier Bériot (La escafandra y la mariposa) y un asistente de dirección.
Por marzo de 2008 ya estarán instalados, en preparación para filmar desde setiembre de 2008, durante cuatro meses. No se sabe aún quiénes serán los actores que acompañarán a Dujardin, quien curiosamente en Les Dalton (2004), basada en los cuatro torpes cowboys que quieren asesinar a Luke, tuvo un rol secun dario. Pero sí que habrá un casting local, "para cubrir papeles entre mayores y medianos. Todo está basado en Dujardin".
Es que Dujardin se ha convertido en una estrella, que hizo stand up comedy y llegó a tener un programa muy exitoso en la TV francesa.
La trama es una mezcla de distintas aventuras, que está escribiendo el mismo director, basándose en distintas historias publicadas, "pero en ninguna en particular". Sí se sabe que los hermanos Dalton -para los fanáticos, fundamentales en la saga- serán de la partida.
El director ya ha hecho no una sino tres reescrituras del guión, alguna a partir de los lugares que vio en Uspallata (Mendoza) y en las provincias del Norte. Trabaja con total libertad.
"Es una estructura de producción absolutamente envidiable", dice Kramer. Lucky Luke dará mucho trabajo "no sólo a técnicos -están encantados con los equipos, han entrevistado a mucha gente de cámaras y luces-, todos vamos a aprender muchísimo".
Lucky Luke se terminará de rodar a fines de diciembre de 2008, y tendrá "un año de posproducción, por los efectos especiales", y estará lista para su estreno en Navidad de 2009, o sea, dentro de dos años.
Sobre K&S Films
Medio: Blog La Nuez (http://lanuez.blogspot.com/)
Fecha: 03/12/07
Se va confirmando película de "El Eternauta"
Cuando aun suena fuerte la presencia del co-autor de "El Eternauta " el maestro Francisco Solano López el diario el Clarín saca una pequeña nota cofirmando que… ¡HABRA PELICULA DEl ETERNAUTA!
El texto dice:
"Caetano, Szifron y El Eternauta
La productora K&S, que forman Oscar Kramer y Hugo Sigman (Crónica de una fuga, El perro) está desarrollando las nuevas películas de Damián Szifron ("desde hace un año escribe el guión") y que por ahora lleva el título de El extranjero. El género: "será de ciencia ficción". Y también lo nuevo de Adrián Caetano, "un filme de terror, titulado Cimarrón". Szifron piensa comenzar a rodar en julio de 2008, y Caetano "más o menos en marzo", con Pablo Echarri. Además, K&S tiene los derechos de El Eternauta, de Oesterheld, y proyecta un largo de animación con Cuatro Cabezas, para las vacaciones de invierno de 2009."
Efectivamente en el sitio web de Kramer & Sigman Films (www.ks-films.com) confirma en su página web tener el proyecto de "El Eternauta" para el 2008. El Eternauta seria un largometraje animado y lo lógico sería pensar en un film 2d aunque como corren ciertas modas tecnológicas quizás terminemos viendo una película 3d. Aunque nosotros esperamos que la adaptación haga honor a su ilustre precedente.
En el artículo también esta el anuncio que se filmará una nueva película live-action de Lucky Luke donde se empleará locaciones de Mendoza, Jujuy y Salta. El director seria James Huth (Brice de Nice ), y se rodará el proximo año.
fuente:
http://lanuez.blogspot.com/2007/12/se-va-confirmando-pelcula-de-el.html
Sobre Los Murmullos
Medio: Diario La Nación (www.lanacion.com)
Fecha: 03/11/07
La ganadería patagónica se esfuerza para ganarle al clima
Con genética, manejo e innovación, la actividad pecuaria apela a todo el ingenio para optimizar los planteos productivos y seguir aportando kilos de carne al país.
CHOLILA, Chubut.- La estancia Los Murmullos está constituida por unas 6000 hectáreas enclavadas a escasos kilómetros de Cholila, un pueblo hasta hace años temible por su actividad delictiva y ahora devenido en destino turístico.
Allí, a unos 120 kilómetros de Esquel, el matrimonio de Silvia y Hugo Sigman desarrolló una idea innovadora, de alta calidad genética y de manejo, orientada a rustificar la raza Hereford y lograr un animal "a prueba de todo".
Precisamente, dentro de este contexto, hace una semana en Los Murmullos (www.losmurmullos.com) se realizó un exitoso primer remate que, en opinión del genetista Carlos Ojea Rullán, "se logró un promedio récord nacional, superando incluso a las cabañas de las provincias de Buenos Aires".
Rullán aclaró, seguidamente, que las categorías donde se produjo esta situación fueron las donantes, en el 50% de los terneros, en los toros puros registrados, y toros puros de pedigree.
Los precios promedio se dividieron en dos: mochos y astados (esta clase de animales no son muy buscados por la complejidad de su manejo). Mochos: 50% donantes de pedigree, $ 17.250; 50% terneras puras de pedigree, $ 10.500; terneras y vaquillonas sin servicio, $ 6333; receptoras preñadas, $ 4750; toros puros de pedigree, $ 15.500; toros puros registrados, $ 6020; toros S/, $ 16.750; vaquillonas sin servicio puras registradas, $ 1800; terneras puras registradas, $ 1500. Astados : 50% donantes, $ 7000 y toros puros registrados, $ 3720.
Los Murmullos cuenta con un rodeo conformado por 500 vacas puras registradas, receptoras para obtener 100 preñeces puras registradas por año y un stock de 1000 a 1200 novillos permanentes que se adaptan a la rigurosidad del clima, bajo un sistema innovador, que combina genética, manejo y estrategias comerciales.
En la estancia se realiza un servicio estacionado, con doble inseminación a tiempo fijo, lo que permite optimizar las pariciones en función del clima. Todo servicio se concentra en 60 días. Hace 2 años comenzaron a hacer destete precoz con excelentes resultados. "El tema es que las vacas no podían subir con el ternero a la alta cordillera para alimentarse y volvían realmente en mal estado. Otra de los resultados del destete precoz fue el aumento de la carga de animales por hectárea. En diciembre o enero se desprende del ternero y acumula un silo de grasa, con lo que sube a la montaña con un estado excelente", explicó Hernán Harispe, administrador del establecimiento.
Con este planteo lograron aumentar en cuatro puntos el porcentaje de preñez. La labor de esta gente que está construyendo una ganadería patagónica se basa en la visualización de tres ejes centrales: que la rusticidad del animal no se logra sin alimentarlo correctamente, a sabiendas de que no se manifestaría el fenotipo sin una buena suplementación. Una excelente genética y un manejo agronómico que permita la disponibilidad de forrajes entre marzo y noviembre (cuando la nieve lo cubre todo), a partir de una producción de pasto estacional y explosiva en verano.
También incursionaron en una experiencia con encierre a corral, que llegó a tener unos 2500 animales y convertirse en el feed lot de envergadura más austral del país, pero este año se discontinuó por una cuestión de costos del maíz (en su mayoría proveniente del sur de Buenos Aires) y del valor contenido de la carne.
Logro
El primer gran logro de Los Murmullos fue llevarse durante los últimos 7 años un total de cuatro grandes campeones hembra, un reservado de Gran Campeón Macho y otras tantas cucardas menores de la pista de Palermo. "Este resultado nos impulsa a seguir, porque es la primera vez en la historia que una estancia patagónica gana un premio como este. En 150 años de historia de la Rural nunca una estancia de lugares marginales había ganado", recuerda Sigman.
El trabajo se orientó a adaptar este potencial genético a la zona, bajo las premisas de Carlos Ojea Rullán, quien basa su labor en lograr el punto justo de equilibrio entre el tamaño de las vacas y su producción cárnica, para optimizar la carga por hectárea. "La clave de nuestro negocio está en mantener el equilibrio entre lo que nuestro rodeo puede dar y el medio ambiente, porque, sino, la naturaleza siempre nos lo cobra", finalizó.
Por Marianela Garbini
Para LA NACION
La clave pasa por diversificar
CHOLILA,Chubut.- El matrimonio conformado por la bioquímica Silvia Gold y el psiquiatra Hugo Sigman irradia sus actividades en una multiplicidad de sectores, que van desde el cine hasta la industria farmacéutica, pasando, obviamente, por la agroindustria.
Además de la explotación de las seis mil hectáreas en Los Murmullos, donde también se producen piezas de madera con un interesantísimo planteo de recupero de maderas nativas, que se venderán en el Malba a partir del mes próximo, y se fabrican dulces naturales, la corporación Sigman explota en todo el país unas 120.000 hectáreas de agricultura y 90.000 de ganadería. Por otra parte, manejan dos importantes empresas forestales, llevan adelante un ambicioso programa de producción, pero también de devolución de yacarés al Iberá (www.yacarepora.com.ar); producen cine y dirigen la Fundación Mundo Sano (www.mundosano.org). "Siempre nos gustó trabajar con seres vivos y con la salud en general", coincidieron en señalar.
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=958643
Sobre Los Murmullos
Medio: Diario Clarín
Fecha: 03/11/07
GENETICA BOVINA: EL POTENCIAL DE UNA REGION
En ganadería, el sur también existe
Los Murmullos, una cabaña líder, abrió sus puertas y mostró todo el potencial ganadero patagónico.
Por debajo del Paralelo 42 y al este de la ruta 40, la ganadería encontró otro espacio para mostrar su fortaleza. Para muchos, el sur argentino es una de las zonas pecuarias con más futuro del país. Claro que producir vacas entre montañas nevadas y valles que sólo ofrecen tres meses de pasto no es tarea fácil. Aquí el negocio depende cada vez más de una genética que se adapte a la zona y de la aplicación de tecnologías para la producción de alimento.
En este desafío se embarcó la gente de Cabaña Los Murmullos (www.losmurmullos.com.ar) , un establecimiento perteneciente a Silvia y Hugo Sigman, ubicado en la localidad de Cholila, a 150 kilómetros de Esquel, provincia de Chubut. En esta región libre de aftosa sin vacunación, la producción abastece apenas el 20 % de la demanda local y un kilo de asado se llega a pagar más de 20 pesos. Casi la totalidad del rodeo patagónico, de unas 200 mil cabezas, es de la raza Hereford. A campo, en la cordillera, una vaca necesita unas 8 hectáreas para vivir, en la meseta hacen falta 30.
"En este lugar es realmente duro producir". El comentario lo hace Hernán Harispe, el administrador de Los Murmullos. "A esta altura del año, en cualquier lugar de la Pampa Húmeda el pasto ya tiene unos 30 centímetros de altura. Acá está empezando a crecer. Hasta fines de noviembre no tendremos pasto de calidad, y la ventana de producción se extiende hasta enero. En estos tres meses tenemos que producir la comida para todo el año", argumenta.
Para lograrlo, buscaron realizar prácticas que en otras zonas ya son habituales pero que aquí apenas se conocen. "Hablamos de pastoreos rotativos, de cuidar los recursos, hacer siembra directa o riego artificial", detalla Harispe.
La actividad de Los Murmullos se desarrolla con unas 500 vacas, 1.200 novillos que, hasta este año, algunos se engordaban en un feedlot y la venta de 50 toros anuales, todo sobre un valle productivo de casi 500 hectáreas cubierto de pastizales naturales y pasturas en siembra directa, atravesado por el río Carrileufú.
En el establecimiento se realiza Inseminación a Tiempo Fijo y manejos rotativos de todos los pastoreos. Mientras se confeccionan reservas forrajeras en el valle, las vacas pastan a 2.500 metros de altura. Se hace destete precoz en diciembre-enero, los animales se llevan a la montaña en marzo y cuando empieza a nevar comienza el descenso.
El alimento
"Hasta que no se desarrolle la agricultura, la ganadería no crecerá en la región", acota Paula Gonzalo, presidenta de la Sociedad Rural de Esquel y productora de la zona de Gobernador Costas, también en Chubut. Todos coinciden: el desafío es el alimento.
En Los Murmullos "buscamos producir la mayor cantidad de fibra posible para tener la mayor cantidad de vacas que se pueda. Para lograrlo, estamos buscando una especie voluminosa, que no sea el maíz ni el sorgo, por las heladas. Así es que hemos llegado a experimentar con girasol obteniendo resultados aceptables: valores nutritivos parecidos al maíz y un rinde más alto que el triticale. Pero hallado el cultivo, la experiencia se ha frustrado ante la dificultad para traer desde Buenos Aires la maquinaria agrícola necesaria para sembrarlo", relata Harispe.
La subasta
El 25 de octubre, Los Murmullos realizó su Primer Remate Anual y puso en manos del martillo de Ricardo Gil Alvarez, 7 toros puros de Pedigree, 50 toros Puros Registrados, el 50% de las 5 mejores donantes y terneras de la cabaña, 5 vaquillonas y terneras PP, 4 receptoras preñadas, 12 embriones congelados y 60 hembras Puras Registradas.
La propuesta resultó no sólo la más importante realizada en el Sur sino la de carácter más innovador por las categorías llevadas a subasta.
Los precios, "excepcionales", según los organizadores. Por el 50% de las mejores donantes de la cabaña se pagó un promedio de 17.250 pesos; por el 50% de las terneras puras de pedigree, 10.500 pesos; por los toros puros de pedigree 15.500 y por los puros registrados 6.020.
http://www.clarin.com/suplementos/rural/2007/11/03/r-01532334.htm